Bajo el acueducto de Segovia

España 1 - Amigos Fidelis

Bajo el Acueducto de Segovia” by Amigos Fidelis is a heartfelt Latin pop ballad that blends delicate piano melodies with an expressive female vocal. Inspired by the historic Roman aqueduct in Segovia, Spain, the song reflects on love, time, and the quiet strength of connection that endures beyond centuries.

With its easy listening atmosphere and poetic storytelling, the track captures an intimate moment between two people beneath one of Europe’s most iconic landmarks. The simplicity of piano instrumentation allows the emotion and lyrics to take center stage, creating a warm and immersive listening experience.

This song is a tribute to lasting love — built not on promises, but on presence, balance, and faith — much like the ancient stones that continue to stand strong after thousands of years.

Lyrics

Dos mil años sosteniendo el cielo,
piedra sobre piedra, sin voz.
Y nosotros pasando despacio,
como si el tiempo se rindiera hoy.

Las sombras caían al atardecer,
la ciudad bajaba el volumen.
Y tu mano encontró la mía
justo donde todo permanece.

No dijimos nada, no hacía falta,
el aire lo entendió por los dos.
Hay lugares que enseñan al alma
cómo se pronuncia “para siempre”.

Bajo el acueducto de Segovia,
te miré sin pensar en el fin.
Si el amor resiste dos mil años,
el nuestro sabrá resistir.

Las luces naranjas encendidas,
el cielo aprendiendo a caer.
Y entre arcos que nunca se rompen,
prometimos sin prometer.

Caminamos bajo cada arco
como si fueran latidos de piedra.
Tu risa rebotaba en el aire
y volvía más lenta, más nuestra.

La historia pasaba por encima,
imperios, silencios, adiós.
Y nosotros tan pequeños,
creyendo en lo eterno, los dos.

No hablamos de miedo ni dudas,
ni de todo lo que puede cambiar.
Si algo sigue en pie tanto tiempo,
es porque aprendió a esperar.

Bajo el acueducto de Segovia,
el mundo dejó de correr.
Si esas piedras siguen unidas,
¿por qué no lo vamos a hacer?

La tarde pintó de naranja
nuestros pasos al anochecer.
Y supe, mirando tus ojos,
que lo nuestro quiere volver a nacer.

No sé qué vendrá mañana
ni cuántas veces caeremos,
pero hay amores que se construyen
como se construyó este cielo.

Sin cemento,
sin promesas,
solo peso equilibrio y fe.
Como tú y yo, caminando
sin saber cuánto va a doler.

Bajo el acueducto de Segovia,
te volví a elegir sin pensar.
Si el tiempo respeta la piedra,
también sabrá respetar
lo que nace.

Cuando se mira sin miedo,
las luces siguen encendidas,
la noche aprende a caer.
Y entre arcos que vencieron siglos,
nuestro amor aprende a ser.

Y si un día todo se mueve,
si la vida nos quiere probar,
recordaré esas piedras…
y volveré a caminar.